jueves, 4 de mayo de 2017

Biomasa para aprovechar residuos orgánicos

La biomasa, tanto la producida por la naturaleza como la residual, generada por la actividad humana o cultivada con fines energéticos, está tomando cada día mayor protagonismo. Y es que la biomasa contiene energía solar que se almacena gracias a un proceso de fotosíntesis en las plantas y que después se recupera obteniendo energía térmica o eléctrica o bien transformando esa materia en bioalcohol, biogas, biodiesel o bioaceite, obteniendo así energía mecánica.

Como fuentes de biomasa los residuos agrarios y alimentarios, residuos animales, industriales y hasta sólidos urbanos generan ese proceso siempre en función de la energía que se desea obtener. La biomasa es sometida a diferentes procesos físicos y/o químicos para obtener energía térmica que puede después utilizarse para calefacción o bien producir vapor y generar electricidad utilizando la acción de una turbina y un alternador.

Históricamente la biomasa fue el principal combustible utilizado por el ser humano hasta que llegan los combustibles fósiles, siendo usada para cocinar, hacer cerámica o calentar los ambientes. Pero los tiempos cambian y también los combustibles fósiles dejaron de ser convenientes para el Planeta Tierra, y de allí que la biomasa vuelve a ocupar un lugar importante y un papel destacado debido a su carácter renovable que la transforma en un verdadero tesoro teniendo en cuenta la crisis energética. 


Asimismo, la biomasa es hoy la única fuente de energía renovable que puede producir de forma sostenible calor, electricidad y carburantes con algunos inconvenientes que deben salvarse ya que el coste de producción es alto y su rendimiento es menor que energía proveniente de los combustibles fósiles.

Por otra parte, las instalaciones para generar este recurso energético es aún de pequeña escala existiendo en la actualidad cierta dispersión de las mismas y la biomasa producida con fines solo energéticos posee problemas también porque altera lo precios de productos que son básicos como el maíz.

España, es dentro de Europa, el cuarto país que mayor cantidad de biomasa consume en la actualidad, siendo el primero Francia, a pesar de que España tiene hoy un 45% de la producción de este elemento, destacándose Andalucía, Galicia y Castilla y León como las comunidades autónomas con mayor consumo por la presencia de empresas que consume este tipo de energía.

En un futuro no muy lejano el papel de la biomasa, como fuente de energía, puede servir para resolver el problema energético,y ayudar a disminuir la dependencia energética y la contaminación, con ejemplos como Brasil en donde existen dos millones de vehículos que se mueven con bioalcohol obtenido de la caña de azúcar, y ocho millones más que mezclan gasolina con alcohol.

Aún es necesario consolidar adecuadamente un mercado del recurso de biomasa y resolver el tema de la logística estableciendo también bases regulatorias en el mercado energético, pero se prevé que en unos años todo esto será solucionado.