domingo, 13 de noviembre de 2016

Contaminación lumínica, causas y consecuencias

Los cielos de las grandes ciudades ya no tienen el encanto de millones de estrellas a las que antes era posible contemplar fácilmente, hoy para disfrutar de ese espectáculo es necesario alejarse de las grandes urbes, algo que también nos permite ver un halo luminoso que lo envuelve todo y es el causante que impide admirar las maravillosas estrellas.

Este fenómeno conocido como contaminación lumínica tiene como característica el brillo o resplandor de luz en el cielo por las noches, un fenómeno que se produce por el reflejo y la difusión de la luz artificial alojado en gases y partículas del aire.

El uso de luminarias poco adecuados o el exceso de iluminación sumado a una mala pantalla exterior son responsables de la iluminación de exteriores que envía la luz directamente hacia el cielo y no la utiliza para iluminar el suelo.

La contaminación lumínica se produce por la emisión de flujo luminoso que proviene de fuentes artificiales que durante la noche provienen de distintas direcciones y rangos espectrales. Se suma a esto las luminarias actuales en la mayoría de las redes de alumbrados públicos que no tienen en cuenta la funcionalidad sino la estética.


Este fenómeno de la contaminación lumínica causa dificultades para admirar el cielo nocturno y trae otras consecuencias que se relacionan con los problemas ambientales pero además generan problemas tales como: 
  • Derroche energético: Por un mal diseño de la iluminación.
  • Emisiones de CO2: Tanto el derroche de luz como de energía genera contaminación lumínica y produce un aumento en el gasto de combustibles fósiles que suan las centrales eléctricas para generar energía.
  • Deslumbramiento: Un exceso de luz en determinadas zonas produce el denominado deslumbramientos a los conductores empeorando su visibilidad y capacidad de reacción ante un imprevisto en la carretera.
  • Dificulta la visión del cielo estrellado: La contaminación lumínica hace que cada vez sea más difícil admirar en una noche despejada la belleza de un cielo estrellado.
Entre las soluciones que existen para disminuir el problema de la contaminación lumínica destaca un planteo urbanístico pensado en que la iluminación se dirija solo a un punto determinado y donde sea necesario.

También es posible solucionar el problema regulando los niveles de luz en el suelo, prohibir el uso de cañones de luz o láser o cualquier proyector que envíe luz hacia el cielo. El sobreconsumo, nocivo para el medio ambiente es al final la consecuencia de todos los factores que hemos visto anteriormente, y la forma de ahorrar es utilizando lámparas de sodio de baja presión apostando además por la rebaja de la potencia en las luminarias.