viernes, 9 de octubre de 2015

Usos medicinales de la miel

La miel ya era un alimento empleado por los antiguos egipcios tanto para la preparación de comidas como para uso medicinal, además de ser uno de los productos utilizados por los atletas que participaban de la Olimpíadas griegas, siendo ya motivo de referencia en sus escritos por filósofos como Aristóteles y Platón.

Fruto producido por la abeja “mielífera” la miel es el alimento más consumido de la colmena en forma de jarabe natural este producto se ha difundido a través de los siglos por las culturas culinarias de todos los lugares del mundo, siendo utilizado para la preparación de platos salados, repostería y bebidas. Con un alto valor nutricional la miel, el edulcorante más antiguo que existe en el mundo, ofrece también distintos usos medicinales.

Compuesta de glucosa y fructosa, la miel es un alimento rico en vitaminas, sales minerales, aminoácidos y antioxidantes. Las principales vitaminas que contiene la miel son B6, B1, B2 y B5, además de calcio, cobre, hierro, magnesio, potasio, manganesa, sodio y zinc esenciales para el organismo.

Pero, la miel no solo es un alimento delicioso sino que también se le atribuyen propiedades antibacterianas y antimicrobianas, mientras que gracias a sus condiciones de PH ácido sumadas al efecto osmótico por su alto contenido de azúcar y muy baja humedad, lo transforman en un producto que impide el crecimiento de bacterias.


Dependiendo de la flora de donde procede el polen y también del contenido del agua las propiedades de la miel varían, como también sucede con su valor nutricional y los beneficios que aporta a la salud.

Entre los usos medicinales se ha podido establecer que desde la antigüedad ya era utilizada por culturas como la griega para tratar el envejecimiento y también los desequilibrios orgánicos conjuntamente con la medicina denominada Ayúrveda.

En la actualidad, numerosos estudios han demostrado que un consumo habitual de miel ayuda a prevenir por ejemplo el reflujo ácido y es excelente para el tratamiento de la gastroenteritis, siendo un buen aliado para las terapias destinadas a la alergia del polen.

La miel también puede utilizarse como tópico actuando como un bálsamo en la cura y alivio de heridas y quemaduras gracias a su viscocidad que la transforma en una barrera protectora y antibacteriana.

Estudios realizados por científicos de la Universidad de Amsterdam, han llegado a la conclusión de que la miel provee al organismo de proteínas defensivas que tienen además la capacidad de destruir bacterias, sobre todo la miel manuka que rompe las proteínas bacterianas siendo también eficaz para el tratamiento y prevención de las infecciones en heridas.