lunes, 3 de noviembre de 2014

Población tortugas gigantes sigue creciendo en Galápagos

Galápagos es sin lugar a dudas sinónimo de tortugas gigantes que habitan el lugar desde hace muchos años, sin embargo a mediados del siglo pasado estuvieron al borde de la extinción y solo quedaban en la época unos quince especímenes aislados unos de otros y con un difícil acceso a su principal fuente de alimento que eran los cactus.

Tanto los balleneros como las cabras habían diezmado a las tortugas gigantes de Galápagos, una situación que afortunadamente ha sido revertida y hoy llegan a unos 2500 animales de esta especie que se reproducen en total libertad sin amenazas para su alimentación como ocurriera hace años atrás.  

El director de ecosistemas del Parque Nacional Galápagos, Victor Carrión ha confirmado esta buena noticia, dejando en claro además que la principal fuente de extinción de las tortugas gigantes fue por responsabilidad del ser humano, ya que balleneros y piratas obtenían carne fresca de estos animales que además podían mantener un año en sus barcos sin necesidad de darles alimento o agua.


Por su parte, las cabras, una especie que fue introducida a las islas también por el hombre jugaron en la época un papel importante debido a la gran competencia de ellas con las tortugas en pos de alimento que necesitaban para sobrevivir.

Las cabras fueron eliminadas en el año 1978 después de llevar adelante un programa especial de erradicación. Ya en el año 2012 murió la tortuga llamada Solitario Jorge, perteneciente a la especie chelonoidis abigdoni y símbolo de las islas Galápagos, tras fracasar años de intentos de reproducción asistida con otras sub-especies semejantes ya que no existía una pareja de su propia especie.

Así, las islas Galápagos en territorio ecuatoriano situadas a mil kilómetros del continente y lugar donde Charles Darwin ratificó su teoría de la evolución de las especies, ha logrado superar hoy el problema de la extinción de las tortugas gigantes, siendo desde 1978 declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco, siendo hoy la única probable amenaza de estos animales las erupciones volcánicas.