lunes, 31 de marzo de 2014

Torres de bambú y agua potable del aire

El problema del agua potable sigue existiendo en le siglo XXI ya que existen hoy 780 millones de personas en le mundo que siguen soñando con este servicio que parece ser una excentricidad para muchos, pero que en realidad es una necesidad para muchos.

Por ello, el lugar donde haya agua se convierte en el centro de una población, algo que ha sabido captar el arquitecto italiano Arturo Vittori en su viaje al noreste de Etiopía, un lugar donde los habitantes de pueblos pequeños sufren desde siempre la escasez de agua más allá del entorno natural de gran belleza.

Esta falta de agua hace que esta población debe trasladarse kilómetros para llegar hasta arroyos que muchas veces tienen sus agua contaminadas, para llenar recipientes con agua y llevarlos a sus casas, una tarea que lleva gran parte de sus días y les impide dedicarse a otras actividades que podrían reportarles mayor beneficios.

Por otra parte al consumir agua contaminada se expone a las poblaciones a sufrir enfermedades, sumado a las largas caminatas para obtener el líquido elemento que hace también que mucho niños dejen de ir al colegio, perpetuándose en un círculo de gran pobreza. Estos motivos han llevado a la realización de diversos proyectos en todo el mundo para proveer de agua a esas poblaciones que no tienen acceso a este elemento básico para la vida.


Hace un tiempo ha salido a la luz un invento llamado Eliodomestico, una máquina de bajo coste que podría aprovisionar de agua potable a pequeños grupos familiares por un precio sumamente bajo. Se trata de una máquina no demasiado grande pero que promete la provisión de agua suficiente y pretende hacerlo mediante un proceso de condensación del vapor de agua que se encuentra en suspensión en el aire, un producto pensado para lugares donde la humedad del ambiente es alta, como por ejemplo en las regiones de montaña o las que se encuentran cerca del mar. 

Otro invento es el WarkaWater una estructura de unos nueve metros de altura y ocho de diámetro fabricada en dos partes, la exterior es un gran esqueleto de bambú u otro elemento original de la zona donde se pretenda instalar y una parte interior formado por una tela plástica que crea un gran tubo.

En el suelo y justo debajo del tubo se coloca un enorme vasija de barro para que durante el día se condense el vapor de agua del aire y las gotas resbalen por la tela plástica y lleguen hasta la vasija. Con este aparato es posible cargar unos 100 litros al día mucho más que el Eliodomestico mencionado en primer término que solo proporcionaba un total de 5 litros por días.

El WarkaWater ofrece agua limpia, es de uso social y además de económico cuida el medio ambiente ya que la idea es utilizar siempre materiales baratos y enseñar a las poblaciones cómo deben montar las torres para que en el futuro puedan multiplicarlas y adaptarlas a sus necesidades. El desarrollo de WarkaWater fue realizado en dos años y tiene un coste de 400 euros siendo posible montarlo en unos 3 días de trabajo siendo el objetivo comenzar su instalación en 2015.