sábado, 10 de agosto de 2013

Árboles en el desierto frenaría el cambio climático

Buscando poner un freno al cambio climático que afecta el Planeta Tierra desde hace muchos años, un grupo de científicos alemanes proponen una práctica denominada Carbon farming a través de la cual se llegaría a potenciar al máximo los pulmones naturales en el mundo.

La idea es la de aprovechar la excelente tolerancia que presentan varias plantas a espacios donde la sequía es una constantes. Haciendo una plantación masiva de este tipo de árboles se podría aumentar la captura de dióxido de carbono, principal causa del denominado efecto invernadero que produce los cambios climáticos en el Planeta.

En realidad esta propuesta busca frenar el cambio climático posterior a la emisión de los gases que lo producen y no como sería el ideal reduciendo definitivamente la emisión de los mismos.

El sistema Carbon farming consiste en plantar un árbol oleaginoso llamado Jatropha curcas que tiene una gran capacidad para reducir sustancialmente la concentración de dióxido de carbono en el medio ambiente.

Según estudios realizados por científicos de la Universidad de Hohenheim de Stuttgart, el método resultaría muy eficaz pero sus resultados recién podrían disfrutarse en unos veinte años, época en que los árboles estarían totalmente desarrollados y en su máximo esplendor.


Los investigadores que estudian esta posibilidad han concluido que sería ideal contar con una solución a nivel global para evitar los cambios climáticos que tantos desastres naturales ya han causado, pero por ahora será necesario implementarlo a nivel regional donde se conseguirían importantes cambios.

El diseño para llevar adelante este proyecto sería realizar una plantación estratégica tanto en desiertos como en zonas áridas, cercanas a un área determinada que desee protegerse y esto permitiría paulatinamente lograr un cambio climatológico que podría aplacar de forma sustancial los nocivos efectos del calentamiento global.

Los estudios señalan como lugares magníficos para comenzar a poner en práctica este proyecto los Emiratos Árabes, Angola y Namibia, además de ciertas zonas en las que ya se han hecho pruebas con bastante éxito tales como Madagascar, India y ciertos puntos de Egipto.

Asimismo, este proyecto tiene un valor agregado ya que también podrían utilizarse las semillas del Jatropha para la obtención de biodiésel, teniendo en cuenta que esta planta puede capturar hasta veinticinco toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera por año.