viernes, 5 de abril de 2013

Eco-aldea de Ithaca muy cerca de Nueva York

A solo cinco horas de la ciudad de Nueva York,  la Eco-aldea de Ithaca acaba de cumplir 20 años de vida. Se trata de una población pequeña situada en las lomas del Lago Cayuga rodeada de un bosque y edificada siguiendo los parámetros básicos para minimizar el impacto en el entorno natural. 

La obra original se componía de dos grupos de treinta casas construidas en torno a un paseo peatonal, todas ellas alimentadas con energía solar y con un sistema de auto-abastecimiento a través de su propia granja. 

En la actualidad se está construyendo un tercer grupo de viviendas, además de un centro educativo pero respetando siempre el dejar un 80% de tierra como reserva natural, habiéndose iniciado además un proyecto en conjunto con dos universidades de la zona para llegar a crear un condado que se llamará Tompkins que según los planes será el más verde de los Estados Unidos. 

Ithaca es una ciudad sencilla y sin ningún tipo de exceso con el sello inconfundible de la prestigiosa Universidad de Cornell, siendo hoy considerada como el pueblo más innovador y creativo de toda Norteamérica, gracias a la llegada en 1989 de un alcalde socialista que impulsó aún más el proyecto de eco-construcciones, añadiendo por ejemplo la creación de dinero propio reflejado en billetes coloridos que es aceptado en las tiendas locales siendo la forma habitual de pago en toda la aldea.  


La ciudad también es innovadora en proyectos como los de reciclaje de ordenadores y bicicletas y sus ciento setenta habitantes se encuentran unidos por un proyecto basado en la voluntad de vivir de una forma diferente Liz Walker y Joan Bokaer son las fundadoras de la Eco-aldea de Ithaca, cuando veinte años atrás decidieron iniciar este ambicioso proyecto. Walker cuenta el proceso de creación de esta villa ecológica en su libro “Ecovillage at Ithaca” y ya ha lanzado al mercado su segunda obra titulada Choosing a Sustainable Future, donde cuenta en detalle cada una de las iniciativas que se han llevado acabo y los planes para el futuro. 

En la Eco-aldea de Ithaca se abastecen parcialmente de energía utilizando placas solares, pero además cultivan la mayoría de sus alimentos en dos grandes granjas y pequeños huertos, reciclando y compostando la basura orgánico y viven en un espíritu comunitario.

Las construcciones son cada vez más pequeñas según  el modelo de la “casa pasiva” y la idea es atraer más pobladores pero siempre respetando el plan original o sea concentrar la población humana en un espacio pequeño y dejar el resto de la tierra para espacios verdes.