sábado, 9 de marzo de 2013

Agricultura ecológica

Una definición sencilla de la agricultura ecológica podría sintetizarse como un conjunto de técnicas agrarias que hace una exclusión tanto en la agricultura como en la ganadería de todo tipo de sustancias y productos químicos ya sean plaguicidas, fertilizantes e inclusive antibióticos, con la finalidad de una mejor preservación del medio ambiente, además de aumentar la fertilidad del suelo o en su caso mantener la que ya posee. 

Se implementan para ello diferentes técnicas amigables con los ecosistemas que sirven para evitar el posible impacto que en principio genera una explotación agraria. 

Las técnicas tienen como principios fundamentales no utilizar plaguicidas ni abonos químicos sino todo tipo de productos naturales además de cambiar el tipo de cultivo de un año para otro o en su defecto dejar que la tierra descanse para no agotarla.

Sin embargo, la agricultura ecológica ofrece una menor productividad y necesita de un mayor esfuerzo por parte del productor ya que al no utilizar sustancias químicas impide llegar a una máxima productividad a pesar que se gana en cuanto a salubridad y sostenibilidad. 


El sector de la ganadería también se encuentra incluido dentro del concepto de agricultura ecológica en Europa aplicándose principios similares pero adaptados a la cría de animales. 

Este tipo de ganadería no usa hormonas de crecimiento ni antibióticos y planifica una política de producción con un mayor respeto al sistema de granja industrial mejorando además el bienestar de los animales sobre todo a través de una alimentación sana.

En España la agricultura ecológica se encuentra regulada y reglamentada desde el año 1989 a través del Reglamento de la Denominación Genérica "Agricultura Ecológica", sobre todo porque el país reúne las condiciones necesarias para este tipo de agricultura sobre todo por su clima favorable.

Un claro ejemplo es el desarrollo que ha alcanzado en España la apicultura que a través de un manejo cuidadoso ha dado excelentes resultados y la obtención de productos de gran calidad tanto por la abundancia como por la variedad de flora melífera que existe en diferentes regiones del país. 

En tanto que relacionado con la producción animal España posee una importante política de conservación del patrimonio genético de razas autóctonas que se adaptan al medio y favorecen la explotación en un régimen extensivo.