martes, 17 de julio de 2012

Las tormentas solares y cómo afectan el Planeta

No ocasionan daños directos sobre las poblaciones pero sin embargo, las tormentas solares, si pueden causar daños a equipos electrónicos o a los modernos sistemas GPS, interfiriendo también en muchos casos con la trayectoria de algunos satélites.

Todo esto ha interesado a varios investigadores argentinos que se han puesto a trabajar para comprender mejor estas erupciones de plasma solar que se producen de forma natural. 

Se ha podido detectar que como mínimo una vez por semana impactan en la tierra importantes emisiones de radiación provenientes del sol, partículas con cargas eléctricas que interactúan con las moléculas que se encuentran suspendidas en la atmósfera provocando luego fenómenos que por lo general son imposibles de predecir, entre ellos las fantásticas auroras boreales. 

Según lo explica Gustavo Mansilla, investigador del Conicet en el Laboratorio de la Ionósfera de la Universidad de Tucumán: “El sol está emitiendo permanentemente partículas al espacio interplanetario, y eso se conoce como viento solar“. 

Por otra parte, cuando se produce una tormenta la densidad de las partículas del viento solar se hace más intensa ocurriendo lo mismo con el campo magnético del sol, aumentando también la velocidad del viento. 

A pesar que estas tormentas solares ocurren de forma frecuente según los especialistas argentinos lo más grave es cuando su orientación es directa hacia la Tierra. 


Durante este tipo de fenómenos el campo magnético del planeta hace de escudo y reprime las emisiones de partículas solares. 

América del Sur se encuentra entre las zonas menos afectadas por estas tormentas, pero en la zona del sur de Brasil, Uruguay y el norte de la provincia de Buenos Aires se produce un tipo de fenómeno al que se conoce como Anomalía del Atlántico

Realizando un análisis pormenorizado en un mapa las coordenadas donde las computadoras de los satélites que cubre el planeta han fallado puede distinguirse un gran cantidad de puntos concentrados en torno al sur de Brasil y noreste de Argentina. 

 Sin embargo, estos fenómenos tienen su aspecto positivo ya que las partículas con carga eléctrica que provienen del sol no llegan con facilidad a estas regiones, y su impacto es mucho menor en las redes energéticas. 

Existiendo también un aspecto negativo que se relaciona que se produce cerca del Ecuador y que produce turbulencias y puede afectar las señales GPS por la tarde.