miércoles, 8 de febrero de 2012

Metales contaminantes, el aluminio



Existen varios metales que se consideran contaminantes y que a pesar de encontrarse en la naturaleza su concentración es aumentada de forma importante por el mismo accionar del hombre, algo que puede causar tanto la modificación de un ecosistema de forma individual como traer serios trastornos a la salud.

Así por ejemplo, el aluminio es posible encontrarlo en la superficie de la tierra pero en un porcentaje que no llega al 8%, siendo uno de los elementos que forman precisamente la corteza terrestre y también formando parte dentro de la estructura química de los llamados aluminios silicatos que es posible encontrar en la mayor parte de los minerales y las rocas.

El aluminio es altamente maleable y esto sumado a sus propiedades tanto físico como químicas además de su abundancia favorecen que su utilización de realice de manera masiva, siendo un producto de un alto nivel de industrialización, siendo el componente de materiales como el alambre que se utiliza mayormente para fabricar utensilios de cocina y herramientas que se utilizan en la gastronomía.

Pero cuando estos elementos se descartan se transforman en desechos que no han pasado por ningún tipo de tratamiento y por ello originan en la mayor parte de los casos efectos tóxicos de los cuales se verán sus consecuencias en el futuro.

A pesar que aún hoy no se han realizado análisis en profundidad para establecer cuáles son los máximos y mínimos tolerables a esta sustancia es necesario implementar los cuidados necesarios para cuando elementos que contienen aluminio sean tratados si así corresponde, a pesar que se trata de un tóxico que no tiene un efecto tóxico agudo sino que se acumula a medida que se incorpora al organismo y en especial cuando se ingieren alimentos que han estado en contacto con él.

Al ser ingerido una gran parte se elimina por vía renal, pero causa interferencia en la correcta absorción de otras sustancias necesarias para el organismo como el fósforo, calcio o hierro y a largo plazo puede afectar a otros órganos, como el corazón, hígado y hasta el cerebro, además de tener un efecto acumulativo en huesos y médula ósea.

A pesar que existe una estimación sobre su concentración en un adulto, también se ha comprobado que la misma se incrementa mucho en los casos de personas que por su trabajo se encuentran en contacto con este metal, como es el caso de quienes trabajan en la actividad minera, fabrica de productos metálico, automotores y en las imprentas. Por ello, deben extremarse los cuidados cuando se trabaja de forma constante manipulando aluminio.

Por lo dicho el adecuado reciclaje de todos aquellos elementos que posean aluminio evitará la contaminación del medio ambiente en tanto que una menor exposición de quienes deben trabajar a diario con el aluminio disminuirá el riesgo de dolencias futuras.