sábado, 28 de enero de 2012

Biocombustible con cerveza



La constante búsqueda de alternativas en cuanto a combustibles alternativos no se detiene y así en diferentes países se realizan trabajos e investigaciones hacia la apertura de posibilidades reales de lograr este objetivo.

Así, investigadores de diferentes universidades y también empresas de todo el mundo han realizado trabajos de transformación de residuos que provienen de la cerveza pudiendo ser aprovechados para la generación de biocombustibles evitando el tratamiento costoso de un proceso más complejo.

Las ventajas de este tipo de biocombustibles son principalmente dos, una de ellas relacionada con la economía ya que podrían utilizarse los desechos evitandose un tratamiento de alto costo y el segundo a nivel ambiental ya que sería un combustible mucho menos contaminante.

La Universidad de Cádiz, se encuentra en este camino a través de investigaciones dirigidas por José Manuel Igartuburu al frente de un equipo que ha creado un proceso que a pesar de estar aún en etapa de laboratorio podría producir biocombustibles utilizando precisamente los residuos de la cerveza y en una nueva etapa se busca desarrollar una planta piloto.

También, un equipo de la Universidad de Queensland se encuentra realizando trabajos utilizando desechos de cerveza y otro grupo de investigadores de la Universidad de Cornell (Estados Unidos) formado por Largus T. Angenent y Jeffrey J. Werner, se encuentran en pleno estudio de las bacterias existentes en residuos de cerveza para la posterior producción de gas metano como biocombustible.

Inclusive, una compañía estadounidense denominada E-Fuel ha lanzado al mercado un equipo llamado el MicroFueler, que es capaz de transformar residuos de cerveza en biocombustible. Se trata de un equipo que puede ser utilizado en el hogar pero debido a su alto precio hasta ahora solo lo utilizan las propias empresas cerveceras que han instalado estos equipos en sus plantas para utilizar el biocombustible obtenido en sus propios camiones.

A pesar de todos estos adelantos importantes, tanto los investigadores como las empresas que ven el negocio de la creación de plantas de tratamiento deben aún resolver el problema de lograr sistemas que tengan precios competitivos que permita generar un biocombustible de buena calidad y que además pueda comercializarse con un precio accesible.