viernes, 14 de marzo de 2008

Gaviota reidora - Larus ridibundus

La gaviota reidora (Larus ridibundus), es una pequeña gaviota muy común en la costa atlántica, mediterranea y en la costa asiática del Pacífico. Ya os hablamos de las gaviotas en general hace un par de años (como pasa el tiempo), aunque en aquella ocasión os hablábamos de gaviotas en general.



Esta gaviota siempre ha sido si me permitís la expresión, unas de las moscas cojoneras de las aves, ya que en entornos no humanos molestan, acechan y acosan a otras aves que han conseguido alimento para robárselo, incluso pueden hacerles regurgitarla si ya la han engullido. Este tipo de comportamiento como imaginareis afecta mucho a las demás especies sobre todo si están en periodo de cría y tienen que alimentar a sus polluelos. A este comportamiento se le da el nombre de cleptoparasitismo. La cosa cambia sustancialmente en entornos humanos ya que las grandes cantidades de residuos que generan las ciudades hacen que tengan asegurada la comida sin demasiado esfuerzo y sin afectar a los habitantes del lugar.



Hoy en día está protegida en casi todo el mundo y puede vivir hasta 30 años, los adultos suelen pesar de 2 a 4 kilos, y su alimentación es de insectos, vegetales y detritus humanos,depende del lugar donde estén. La reproducción y nidificación la efectuan en grandes agrupaciones de nidos separados por escaso medio metro. Las fotos están realizadas en la cosmopolita ciudad de Barcelona.


jueves, 13 de marzo de 2008

La esfinge colibrí - Macroglossum stellatarum


Hoy me he topado con este magnífico ejemplar de Esfinge Colibrí (Macroglossum stellatarum) que aunque es enteramente un insecto su apariencia visual hace que facilmente se le confunda con un pequeño colibrí. Su movimiento de alas es constante y rápido con lo que consigue una velocidad de vuelo increible, no para de aletear ni cuando esta libando el nectar de las flores, manteniendose estática, sin posarse en ellas.

Como veis su fisonomia no es nada habitual, destacan sus dos grandes antenas y su larga trompa con la que absorbe el néctar de las flores. Tiene dos pares de alas unas grandes grisosas y otras más pequeñas anaranjadas. El pelaje de debajo de la cabeza, en el tórax, unido a las escamas del final de la cola, hace que este insecto sea muy parecido a un diminuto colibrí y que lleve a equívocos a multitud de personas que lo observan por primera vez.



Os aseguro que ha sido todo un espectaculo ver este ejemplar, aunque no es la primera vez, el verano pasado vi otro, acompañado de Juan Carlos en Albarracín, aunque en aquel momento ninguno de los dos llevabamos cámara fotográfica.